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Si tu autoestima está en uno sobre diez, sólo sabes ceder y decir sí y buscas complacer a todos, medita este pensamiento: “Hay una cosa que ni siquiera Dios puede hacer y es agradar a todo el mundo”. Anthony de Mello.

Si quieres seguir con tu papel de mártir o de víctima, no te valores y ejerce de cojín para que todos se recuesten.

Luego quéjate de los demás porque nadie te compadece a ti que eres el bobo, perdón, el “bueno” del paseo.

Pero si lo deseas comienza a quererte, hazte respetar, di NO cuando sea necesario y ámate para poder amar y ser amado.

No pretendas agradar a todo el mundo y piensa en ti mismo, convencido de que no es egoísmo sino autoestima.

Tienes derecho a ser feliz mientras no hagas infelices a los demás. Tienes derecho a disfrutar la vida.

¡Ojo! Dios no quiere que seas infeliz por hacer felices a otros. Dios quiere que ames a los demás como a ti mismo. ¿Cómo podrás amarlos si te menosprecias?  Amate y ama…!!

Los valores y principios aplicables a la fidelidad y la infidelidad son para los hombres y mujeres por igual.

Generalmente, cuando se habla de la infidelidad se piensa en el hombre, olvidando que para que haya un hombre infiel tiene que haber también una mujer infiel. (No concuerdo en esto con la autora)

Si bien el hombre suele ocupar el centro de las altas estadísticas de infidelidad, la mujer también puede caer en la infidelidad.


Este artículo es la continuación de: La infidelidad de los hombres.

Nos toca ahora analizar el porqué de la infidelidad de las mujeres:

¿Por qué son infieles las mujeres?

El deseo de encontrar el verdadero amor está siempre presente, ¿pero, acaso no lo hemos encontrado ya con nuestra pareja existente? Se dice que en el corazón no se manda, pero ¿qué hay de la razón? En el caso de la mujer infiel, al seguir y perseguir nuestros deseos estamos dañando nuestras vidas. Los números no son tan alarmantes en nosotras, pero las consecuencias sí son tan destructivas o más que cuando la infidelidad viene de un hombre. Especialmente si tomamos en cuenta las responsabilidades de las mujeres, que nos guste o no, son muchas más que las de los ellos.

El corazón de la mujer ha sido dotado de sentimientos puros y nobles, tiene una capacidad inmensurable para amar y perdonar. Pese a nuestra fortaleza, existe también una estadística de mujeres infieles; y aunque los hombres nos superan en número, sabemos que hay mujeres infieles que muchas veces no miden las consecuencias de a quien o cómo afectan sus acciones, arrastrando con ellas a inocentes al poner de manifiesto infidelidad, ambición y hasta maldades.


Pero veamos a quienes afecta la infidelidad de la mujer:


¿A quién afecta la infidelidad de la mujer?


¿A ella? ¿Al esposo? ¿A los hijos?

  • Por una parte están los hijos que muchas veces dejan abandonados.
  • Está ella misma, porque piensa sólo en la emoción del momento y se va pensando que por ser amada por el esposo será perdonada cuando a ella le de la gana regresar.
  • Por otra parte esta el esposo, quien hasta hace poco fue un hombre dedicado al cuidado de su esposa y sus hijos, ahora se ve solo.
  • Al sufrimiento del esposo se une el sufrimiento de la familia, hijos, padres, hermanos de ambos, quienes no la creyeron a ella capaz de tan tremenda traición…

Veamos las opiniones reales de mujeres infieles y de mujeres que nunca lo han sido y que aseguran que nunca lo serian.

La infiel, por hábito:

“Soy enfermera desde hace muchos años, la mitad o más de mi vida la he vivido en los hospitales, rodeada de hombres guapos e inteligentes, profesionales, muy a lo contrario de mi esposo, quien los fines de semana se dedicaba a beber y a ver televisión sin pensar que yo necesitaba atención. Esa atención la acabé encontrando en más de uno, lamentablemente mi infidelidad me llevó a ser una mujer promiscua, pensando que no le hacia daño a nadie, con aventuras cortas y otras que ni siquiera fueron aventuras, pensaba que sólo estaba ejerciendo un derecho a “vivir la vida” hasta que mi esposo se dio cuenta de todo.

Me vi sola, con la vergüenza y el repudio de la familia de el y de la mía, con el cargo de mis hijos, por mas que le pedí perdón no lo logre”

La infiel que busca pasión:

“Mi esposo era un hombre muy bueno y padre ejemplar, pero no apasionado, al menos no como cuando nos conocimos. Aunque siempre estaba pendiente de mis necesidades materiales y de las de nuestros hijos yo no me sentía plena sexualmente hablando, siempre limpiando, siempre cuidando de la casa, de los hijos y hasta de él. Me tenia que conformar con un “gracias” o con un regalo que me traía pero que yo lo sentía vacío. Un día lo conocí a un hombre que me miraba de una forma distinta, me miraba con deseo, primero fue la invitación a tomar un café, luego fueron los besos, y así llegamos a lo íntimo, a las relaciones sexuales. Cuando quise salir de eso, él me amenazó con decirle todo a mi esposo, mi esposo acabó enterándose y aunque me perdonó nunca pierde oportunidad de reprocharme que está conmigo por mis hijos, que se destruyó la imagen que tenía de mí y que nunca más me tendrá la confianza que me tenia”

La infiel por curiosidad:

“Siempre veía a mi vecina con su novio, la veía tan feliz, que me dio curiosidad saber el porqué ella siempre estaba alegre y yo siempre discutiendo con mi novio. Me hice amiga de los dos, de ella y del novio, no sé si inconsciente o conscientemente empecé a coquetear con él hasta que logré que me invitara a un café. Lo demás pasó muy rápido, creo que no nos cuidamos de donde tendríamos nuestro primer encuentro intimo (el único). El no se lo calló, dice que por lealtad se lo dijo a su novia, ella se lo dijo a mi novio y lo peor: se encargó de pregonarlo por todo el barrio y mi reputación se vio por los suelos hasta el extremo que tuve que irme a vivir a otro lado.”


Mujeres que nunca han sido infieles y que tampoco lo serían:


Caso 1:

“Mi esposo tiene sus ideas con las que yo muchas veces no estoy de acuerdo, pero sé que me ama tanto como yo a él, me apoya en todo y cuida de mí y de mi hijo. Consiente a mi madre como a la propia, no tengo nada que buscar en ninguna parte porque todo cuanto pueda necesitar lo tengo con él. Ser infiel, sería perder el respeto como esposa y como mujer que él siempre me ha demostrado. No me imagino estar en brazos de otro hombre, y aunque no faltan las tentaciones, las mujeres debemos ser inteligentes para saber alejarnos cuando sentimos peligro de caer en una tentación.”

Caso 2:

“Si yo le fuera infiel a mi esposo, estaría olvidando y hasta borrando los principios familiares y valores morales que aprendí en mi hogar. Estaría también poniendo a mi hija en el peligro de crecer como yo, sin mi padre, que aunque no lo extraño, sí me hubiera gustado por lo menos conocerlo. No me gustaría que mi hija creciera preguntándose donde está su padre. Pudiera incluso pasar que por ello perdiese a mi propia hija y condenarla a ella a crecer sin mí. Lo paso mal con tan sólo imaginarlo. Mi esposo no es el hombre perfecto, pero tampoco yo soy la mujer perfecta. El caso es que él es el hombre que escogí por esposo, y como dice mi esposo, si no estuviéramos destinados a vivir juntos por lo que nos quede de vida, Dios no nos hubiera unido.”

¿Por qué la mujer es infiel?

Al igual que para el hombre para la mujer tampoco existe excusa para ser infieles, porque muchas mujeres también salen a buscar lo que no se les ha perdido, y se largan con el primer fulano que se les cruza por enfrente y que a su vez, también es casado o simplemente un mantenido que se entretiene y resulta un ayudante muy bueno para gastar lo que la mujer, al irse también, se llevó sin importarle que deja a sus hijos sin nada. Y ella, la mujer casada que se atrevió a profanar el santuario de su hogar, también paga las consecuencias.

Todos los casos son diferentes, pero al final la infidelidad siempre tiene sus consecuencias, no importan las excusas que se den, después de una infidelidad la mujer queda colocada con el estatus de traicionera. Muchas veces es infiel con alguien que también es casado, la gran diferencia entre el hombre y la mujer infiel, es que el hombre lo hace por diversión, por tener alguien con quien salir de la rutina, mientras que la mujer casada piensa en hacer una nueva vida con el amante. La mujer es “más conservadora” no lo dice y no lo cuenta tan abiertamente, muchas veces con la única intención de no verse descubierta porque muy en el fondo sabe todo lo que pone en riesgo.


¿Vale la pena entonces ser infiel? Muchas mujeres dirían que no, pero algunas otras contaran las “tragedias” que viven con un esposo al que ya no aman o con el que no se sienten amadas. las opiniones varían de una a otra.

Autor: Amanecer cautiva del Amor

 

Nueve de cada diez hogares se ven afectados por la infidelidad.

Estadísticamente, la probabilidad de que tu hombre te sea infiel en algún momento es alto, muy alto. ¿Por qué son infieles los hombres? ¿Qué buscan? ¿Y qué hay de aquellos que sí son fieles? ¿Por qué lo son? ¿Son normales? En este artículo analizaremos la infidelidad del hombre…


Los números son espantosos, 9 de cada 10 hogares se ven irrumpidos por la infidelidad. Las reacciones y consecuencias de la infidelidad salpican mucho más allá de la relación establecida.

A quién afecta la infidelidad:

  • Por un lado, a “la otra”, que ha sido formada con principios morales por unos padres que se sienten avergonzados por el proceder de la hija que hasta hace poco era un dechado de virtudes.
  • Por otro lado está la esposa, que hasta hace poco juraba que su esposo no sería capaz de serle infiel en vista de su entrega y dedicación hacia sus hijos y su devoción de cumplir lo que una vez juró.
  • También afecta a los hijos, cuando los hay, que en muchos casos, ven su hogar romperse y sus padres separarse. Incluso cuando no se separan, el hogar nunca vuelve a ser para ellos el dulce y apacible hogar lleno de amor que habían conocido antes…
  • Afecta al hombre.

¿Pero en qué lugar está el hombre? ¿Será que el hombre también sufre cuando traiciona? Estas son las opiniones de hombres que fueron infieles, y de otros que no lo han sido y que dudan llegar a serlo.


El infiel por influencia:

“Siempre me cuidé de no caer en el error de tener una aventura fuera de mi hogar, pero entre bromas mis amigos me desafiaron, muchas veces las bromas fueron subidas de tono: ‘tu mujer te tiene bien agarrado’, ‘le tienes miedo a tu mujer’, ‘mira a la «Rosita» como se le cae la baba, hasta parece que le tienes miedo’, ‘tu virginidad la perdiste hace mucho, tu mujer ni se va a enterar que estuviste con ella, pero en cambio vas a sentirte muy macho’… Nada más feo para un hombre que ver su ego herido y su hombría en duda, y es cuando nos apresuramos más a recoger nuestro orgullo y la forma en que lo hacemos es de la manera más errónea, porque pensamos que para demostrar que somos hombres y que aún somos capaces de atraer y seducir a cualquier mujer, debemos hacerlo.”


El infiel por curiosidad:

“Por mucho tiempo pensé que sería incapaz de ser infiel a mi esposa con la que ya había estado 15 años juntos, pero nunca tuve la oportunidad. Pensaba que ninguna chica se comparaba con mi esposa. Por fin un día se dio la oportunidad, salí con un grupo de amigos y tres chicas, en esa salida no pasó nada con ninguna de ellas, pero con una en particular nos dedicamos atenciones y detalles. Al día siguiente me llamó, ¿o la llamé? No recuerdo, lo que sé es que desde ese momento empezó una aventura en la que yo no puse sentimientos ni intenciones, pero el traicionero se torna en el gran mentiroso, y le dije lo que ella quería escuchar: ‘Dame tiempo’, ‘no dormimos juntos’, ‘no me comprende’… Me vi atrapado en una maraña de la que no pude escapar cuando quise, hasta que mi esposa se dio cuenta. Me pidió el divorcio. La separación fue muy dolorosa, lejos de mis hijos, del amor de mi vida y sin mi amante, aunque fue la única que me ofreció apoyo, pero sé que lo hacía con el interés de que yo formara un hogar con ella, ¿y cómo podía? Lo que me interesaba era recuperar a mi esposa, y a mi familia. Aunque finalmente lo logré, nada volvió a ser igual que antes porque la confianza se perdió y la magia se rompió. Hoy por hoy, 5 años después, tengo el cargo de conciencia de mi traición y un hijo fuera del matrimonio a quien la madre por venganza no me permite ver. ¡Qué caro pagué mi curiosidad!”


El infiel por hábito:

“Cuando yo conozco a alguna mujer, le noto inmediatamente si va a ‘caer’ y sé que con unas palabras bonitas yo ya tengo mi ‘pedacito’ asegurado. Lo que hago es decirles que soy casado, que no me llevo bien con mi esposa, pero que tampoco la puedo dejar por mis hijos, la que quiera así bueno y la que no pues que se valla. No les prometo nada concreto, porque si piensan que voy a dejar a mi familia por ellas están soñando. Sé qué palabras decirles para tenerlas contentas, pero mi esposa y mis hijos son siempre número uno en mi vida. Sólo trato de que no les afecte lo que yo hago en la calle y que ninguna se atreva a decir algo malo de mi familia porque se las ve conmigo. Si una mujer se me pone delante y me busca, no puedo dejar de ser hombre.”


Razones que da el hombre para no ser infiel:


Caso 1:

“Yo no necesito serle infiel a mi esposa porque tengo lo que necesito en mi vida para ser feliz. No tengo porqué buscar en otro lado lo que tengo con mi esposa. Sería faltarle al respeto, no sólo a mi esposa, sino a mis propias convicciones. Además si mi esposa se diera cuenta me perdería la confianza y tal vez el respeto que siempre me ha tenido. Aparte de eso, muchas mujeres sueñan con formar un hogar, tener una familia, pero para eso, no deberían poner sus esperanzas en un hombre casado. Siempre he pensado que aunque los hombres vivimos con el sexo en la mente, no necesariamente me tengo que acostar con la primera que se pasa por enfrente y no me importa si me dicen que me falte hombría por ello.”


Caso 2:

“Admito que después de tantos años de casado, es hermoso sentirse cómodo con la esposa, pero con la familiaridad se pierde el deseo intenso. ¿Qué es lo que se considera sexy en una mujer? El misterio a lo desconocido y no es más que pensar cómo será en la intimidad con esa otra mujer, cualquier mujer, ninguna en especial, ninguna en particular, es la mujer que conoce hoy o la que conoce mañana. Admito que inmediatamente me imagino tener sexo con la mujer que es atractiva, las mujeres miran a los hombres pero no en la misma forma que los hombres miramos a las mujeres. Mientras la mujer ve a un candidato para hacer una familia, el hombre sólo piensa en cómo sería el momento.”


¿Por qué son infieles los hombres?

Como nos podemos dar cuenta, en muchos de los casos de infidelidad, no es necesariamente porque busquen lo que no tienen en la casa. Son muchas las cosas que incitan a un hombre a ser fieles y leales a sus esposas y aun así, la mitad de hombres eventualmente, acaban engañando y todo esto tiene que ver con lo que escucha, por lo que habla, por la forma en como se desarrolla una amistad, y finalmente, por burdo que suene, porque se deja dominar por la parte anatómica de su cuerpo, aquella que se acciona con sólo el pensamiento.


Lo lamentable de todo esto es que lo que comienza como un juego, termina dañando a muchas personas. La falta de escrúpulos de muchos hombres incitan a la mujer a ser amantes, a creer que son amadas, a creer que son capaces de hacer que el hombre casado forme un futuro con ellas, y finalmente los resultados son lágrimas, sufrimientos y arrepentimientos que no están limitados sólo para una u otra persona, es un sufrimiento colectivo en las que siempre o casi siempre hay hijos involucrados.

Autor: Amanecer cautiva del Amor

Cuando hablamos de conservar la virginidad, siempre pensamos en la mujer. Pero cuando hablamos de la promiscuidad parece carecer de importancia o gravedad si se trata de los hombres.


Por naturaleza el hombre es más inquieto, que un hombre sea virgen carece de importancia, tanto así que casi pareciese que es deshonroso para él (al contrario que la mujer) continuar virgen. Su primera experiencia sexual carece de la importancia que tiene para la mujer, porque el hombre cuantas más experiencias más varonil y hombre se sentirá. El hombre no se suele avergonzar por ello, sino todo lo contrario, suele enorgullecerse de sus numerosas experiencias sexuales, tanto que muchas veces tiene que inventarlas para impresionar más.


Durante la adolescencia, tanto hombres como mujeres forjamos una buena base de nuestra identidad. Nuestros impulsos sexuales nos ayudan a hacer conciencia de nuestro género, de cuan hombre o mujeres somos…


Los tiempos siempre cambian, pero los hombres muy poco. La mayoría sigue pensando en las mujeres como tierras a conquistar. No toman en cuenta que la mujer, casi siempre se enamora de verdad. Cuando una mujer se entrega en cuerpo lo hace también en todo, entregando todo su ser al hombre que le arropa con sus brazos. El hombre, por el contrario, antes de enamorarse piensa en qué decir o qué ofrecer, y aunque no lo cumpla lo importante para él es llevar a su nueva conquista a la cama.

El hombre suele tomar el sexo como una manera de divertirse. El hombre joven no reserva las relaciones sexuales para el matrimonio, así como el hombre maduro no reserva las relaciones sexuales para su compañera de vida o esposa. A la mujer le trata inadecuadamente, como un objeto sexual a la que explotar por placer, muchas veces tan libremente que ni piensa en lo que para ella está significando.

Lamentablemente este tipo de relaciones es común, los jóvenes que se inician así siguen con este mismo patrón por el resto de sus vidas porque nunca aprendieron a pensar en las consecuencias de tener relaciones con diferentes mujeres mientras presumen de “Casanova” o de ser “un don Juan”.


Pero hablemos de las consecuencias, ¿son sólo para las mujeres?
Como en todo acto bueno o malo, hay consecuencias… y muchas veces tanto consecuencias positivas como negativas. Bien es sabido que el llanto, el sufrimiento y el arrepentimiento no está reservado sólo a la mujer, y que por muy “machos” o conquistadores que se consideren, al final sólo les queda un vacío, muchas veces incluso hijos con diferentes mujeres de los que nunca supieron ocuparse, o enfermedades transmitidas sexualmente de los que aún no se conoce cura alguna.

A quienes hacen mal, tarde o temprano les llega el momento en el que sus acciones se vuelven en contra de ellos.

 

El hombre joven muchas veces hace llorar a las jóvenes mujeres, el hombre casado destruye su hogar por su promiscuidad, algo mejor conocido como “infidelidad” y “adulterio”.


La unión sexual es maravillosa, pero usarlo simplemente como algo para divertirse o hacer alarde de conquistas puede dejar consecuencias físicas y mentales que pueden desencadenar sufrimientos a lo largo de toda la vida. ¿Pero, sólo a la mujer? Se dice que las mujeres debemos cuidar y respetar nuestro cuerpo, ¿no debiera el hombre hacer lo mismo con su cuerpo?

 

Autor: Amanecer cautiva del Amor:

Difícilmente se nos pasa un día sin escuchar alguna queja de infidelidad, y dicen que cada hogar es un mundo. Pues si de “mundos” se trata, cuidamos celosamente el nuestro para que nadie nos lo dañe. No queremos sufrir ninguna infidelidad en nuestras vidas.

¿Por qué entonces permitimos que entre un extraño en nuestro mundo?


Cuando se piensa en la infidelidad inmediatamente nos viene a la mente las imágenes de dos cuerpos unidos en la clandestinidad, no nos detenemos a pensar que para ser infiel ya no es necesario salir de la casa a esos encuentros furtivos de sexo, la tecnología ha puesto la infidelidad al alcance de los dedos.


Se piensa erróneamente que si se tiene una “relación por Internet” no es infidelidad. ¿Cómo se llama entonces a los diálogos constantes que se desarrollan entre dos personas del sexo opuesto acerca del sexo? ¿Acaso no están poniendo en práctica los momentos de intimidad y pasión que comparten con el esposo? ¿Cómo se le llama al hecho de compartir cosas tan intimas con un hombre que no es el esposo?

Es triste saber que muchas mujeres aprovechan la ausencia de su pareja para encuentros que aparte de no ser reales, hacen que abandonen sus obligaciones de madre y esposa, olvidando por momentos a su propia familia y hasta olvidándose de si misma. Se conforma con escuchar lo que quiere, o lo que piensa que le “hace falta en su hogar y que el esposo ya no le da”.
Y así, sin darse cuenta, eso que pensaron era un juego, una entretenimiento, un “auxiliar’ para salir del aburrimiento que las envuelve tanto, que llegan incluso a sentirse enamoradas, sumergidas en un mar de confusiones, atrapadas en su propia infidelidad, que ya no saben como salir de todo eso.


Cuantas mujeres se encuentran atormentadas porque lo que empezó como una hermosa fantasía es ahora una horrible pesadilla. La mujer no puede realizar lo que ella llama “la oportunidad de ser feliz”, no puede dejar a sus hijos, a su esposo… pero tampoco puede dejar a su amante cibernético, quien le promete un mundo maravilloso, pero el tampoco deja a su familia.

Porqué entonces,
si cada hogar es un mundo,

nuestro mundo,
¿por qué lo profanamos,
permitiendo que entre el fantasma de la infidelidad?

 


¿Eres infiel si tu amante es sólo virtual? Sí, lo eres por cuanto permites a un desconocido que mancille la paz de tu hogar, aunque sea sólo en letras y por cámara. Sí eres infiel, eres cuando te acuestas al lado de tu esposo, pensando en las conversaciones candentes y el sólo pensar en ese amante que aún no has visto te enciende tus pensamientos y tus deseos y te hace desear que se llegue pronto el día para volver a verlo reflejado en una pantalla, con palabras zalameras, que al final, sólo quedan en eso, en palabras.


Mujer que estás en esa situación, pregúntate a ti misma si vale la pena poner en riesgo tu familia, tu estabilidad al lado de un esposo que aún con sus defectos es el padre de tus hijos, es la persona que escogiste para tu compañero de vida. Mira en tu entorno y descubre cuan afortunada eres al tener a tu familia, piensa en cuantas mujeres lloran la ausencia de un esposo, tú que lo tienes cuida y disfruta del calor sagrado de tu hogar.


Piensa, pregunta y responde tu misma a tus interrogantes:

1. ¿Abandonaría a mi familia, por alguien que no conozco?
2. ¿Es sincero cuando me dice que me ama?
3. ¿Es realmente quien dice ser?
4. ¿Qué espero de ese amor que solo conozco por lo que me dice en letras?
5. ¿Seré la única a quien le dice esas cosas lindas que me vuelven loca?
6. ¿Podré enfrentar el repudio de mi familia, si llegaran a enterarse de mi traición?


Estas y muchas otras preguntas existen, y muchas de ellas no tienen respuesta porque serán cosas que podrás responderte a ti misma cuando ya no puedas hacer nada por recuperar lo que estás perdiendo.

Ten una conversación contigo misma y decide lo mejor para ti, pero que no se te olvide que detrás de una infidelidad hay personas que te aman, hay personas que amas y a las cuales podrías acabar haciendo un daño irreparable. Pero sobre todo, piensa en ti misma, piensa en el daño de otros, se justa contigo misma y piensa si vale la pena perder lo que tanto amor y sacrificio te ha costado. ¡PIENSALO!

¿Eres infiel por Internet?

Autor: Amanecer cautiva del Amor

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