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Mi lugar, mi espacio, un lugar donde escribiré todo lo que se me ocurra, hace un tiempo tenía un Blog donde hacia lo mismo, no recuerdo porque lo deje, era un lugar donde podía exponer mi sentir y más que eso, me servía como un escaparate …

De nuevo estoy en un lugar, un rincón… mi rincón…!!! Donde escribiré mis ocurrencias, donde dejare escritos y reflexiones de muchas otras personas que me han gustado y de alguna forma quiero compartirlos…

Así que bueno, heme aquí de nuevo…!!!

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El pequeño Luis de seis años decidió una mañana prepararles panqueques a sus papás para desayunar.

Encontró un grán tazón y una cuchara, acercó una silla a la mesa, y trató de alzar el pesado paquete de harina para abrirlo. La mitad del paquete quedó desparramada entre la mesa, la silla y el suelo.

Tomó toda la que pudo con sus manitas y la puso dentro del tazón, y después le puso un poco de leche y azúcar, haciendo una mezcla pegajosa que empezaba a chorrear por los bordes.

Además habían ya pequeñas huellas de harina por toda la cocina, dejadas por él y su gatito.

Luis estaba totalmente cubierto con harina, y estaba empezando a frustrarse. El quería darles una sorpresa a sus papás haciendo algo muy bueno, pero todo le estaba saliendo al revés. No sabía qué más había que agregar a su pasta, o si había que hornear los panqueques, pues ni siquiera sabía como usar el horno.
Cuando miró otra vez la mesa, su gatito estaba lamiendo el tazón, por lo que corrió a apartarlo de la mesa, pero por accidente se volcó el cartón de leche y además se quebraron unos huevos que habían sobre la mesa al caer al suelo.

Intentó agacharse a limpiarlo pero se resbaló y quedó con toda su pijama pegajosa, llena de harina y huevo.

En ese momento vio a su papá de pie en la puerta. Dos grandes lágrimas se asomaron a sus ojos. El solo quería hacer algo bueno, pero en realidad había causado un gran desastre.

Estaba seguro de que su papá lo iba a regañar y muy posiblemente a castigarlo.

Pero su papá sólo lo miraba en medio de aquel desorden. Entonces, caminando encima de todo aquello, tomó en sus brazos a su hijo que lloraba, y le dio un gran abrazo lleno de amor, sin importarle llenarse el mismo de harina y huevo.

Así es como Dios nos trata. A veces tratamos de hacer las cosas bien, pero sin quererlo terminamos haciendo un desastre. Nuestra familia se pelea, o insultamos a un amigo, hacemos mal nuestras obligaciones, o desordenamos nuestra vida. Otras veces solo podemos llorar, porque ya no sabemos qué más
hacer. Entonces es cuando Dios nos toma en brazos, nos perdona y nos demuestra que nos ama, sin importarle que pueda ensuciarse con nuestra suciedad. Pero por el simple hecho de habernos equivocado, no debemos dejar de preparar algo especial para Dios o para alguien mas…

Tarde o temprano lo lograremos, y Dios estará orgulloso de nosotros, porque no nos dimos por vencidos..

A través del tiempo e visto, leido a mucha gente decir que ama a Dios, compartir imágenes refente a el amor que sienten por Dios…

Yo en mi humilde opinión pienso que mas que decir que sienten ese “gran amor”, deberían de sentir temo por que antes de que digas algo, el ya sabe si es cierto o falso y es que no se puede sentir amor por Dios si tus hechos demuestran que no sientes amor por tu gente, por esa gente que Dios te ha dado como familia.

Deja de compartir tantas frases e imagenes de esa indole y mejor demuestra amor y respeto a tu pareja, a tus hijos, a tus hermanos, deja de agredirlos verbal o físicamente, pon un poquito mas de corazón a tus actos que al final cuando rindas cuentas al creador, eso es lo que contara.

Soy una de las personas que piensa que sin amor al projimo No puede haber amor hacia Dios, recuerda que los actos pesan mas que las palabras bonitas expresadas en las redes sociales.

Saludos…!!

Imagen

Había pasado todo el día con su mamá, en un gran almacén. Esa bella pelirroja, con cara pecosa, clara imagen de la inocencia, no debe de haber tenido más de 6 años.

Cuando se disponían a abandonar el almacén, llovía a cántaros. Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte desde las nubes, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra… ni siquiera las ves golpear el suelo…

Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia. Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria.

Siempre me ha gustado mucho la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo, los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones.

La voz de esta chiquita era muy dulce, y rompió mi trance hipnótico con esta inocente frase:

“Mamá, corramos a través de la lluvia”.

-“¿Qué?”, dijo su mamá…

-“Sí, mamá… Corramos a través de la lluvia”.

-“No, mi amor… Esperemos a que baje la lluvia”, contestó la mamá pacientemente…

La niña esperó otro minuto, y repitió: “Mamá, corramos a través de la lluvia”.

Y la mamá le dijo: “Pero si lo hacemos, nos empaparemos…”

“No, mamá, no nos mojaremos.
Eso no fue lo que le dijiste esta mañana a papá…”

Tal fue la respuesta de la niña, mientras halaba el brazo de su madre…

“¿Esta mañana? ¿Cuándo dije que podemos correr a través de la lluvia, y no mojarnos?”

“¿Ya no lo recuerdas? Cuando hablabas con papá acerca de su cáncer, le dijiste que si Dios nos hace pasar a a través de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa”.

Todos nos quedamos en absoluto silencio. Juro que no se escuchaba nada más que la lluvia.

Todos nos quedamos parados, silenciosamente. Nadie entró ni salió del almacén en los siguientes minutos.

La mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que debería responder. Este era un momento crucial en la vida de esta joven criatura, un momento en el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas, de manera que algún día florecieran en una inquebrantable fe…

“Amor, tienes toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si Dios permite que nos empapemos, puede ser que Él sepa que necesitamos una lavadita”. Y salieron corriendo…

Todos nos quedamos viéndolas, riéndonos mientras corrían por el estacionamiento, pisando todos los charcos.

Por supuesto que se empaparon, pero no fueron las únicas…
Las siguieron unos cuantos que reían como niños mientras corrían hacia sus carros.

Sí, es cierto, yo también corrí. Y sí, también me empapé… seguro Dios pensó que necesitaba una lavadita.

Las circunstancias o las personas pueden quitarnos nuestras posesiones materiales, pueden llevarse nuestro dinero, y pueden llevarse nuestra salud.

Pero nada ni nadie puede quitarnos nuestras más valiosas posesiones: LOS RECUERDOS.

No olvides tomarte el tiempo y la oportunidad de llenarte de recuerdos cada día.

Un amigo me envió esto para recordarme precisamente eso:
Cada memoria es un ladrillo que construye mi vida.

Espero que, de vez en cuando, te tomes tu tiempo para correr a través de la lluvia:

TÓMATE TU TIEMPO PARA VIVIR!

Autor: Desconocido

Cuando ames a alguien y sientas que para mantener a esa persona a tu lado, tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar….aun que te duela, Retírate…!!

Y no tanto por que las cosas se tornen difíciles, sino por que quien no te haga sentir valorado, quien no sea capaz de dar lo mismo que tu, quien no pueda establecer el mismo compromiso, la misma entrega….simplemente No te merece…!!!

Willy…

Con el paso del tiempo e aprendido que no te merece aquella persona, 
que con su indiferencia, te hace sentir invisible y ausente….!
Si no aquella que con su atención, te hace sentir
importante y presente…!!
 

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