Si un día me ves de mal humor,
te respondo de mala manera
y no te doy la ternura
y el cariño que esperas de mi…

Si un día sientes que mi apoyo te falta
y que no sé brindarte la solidaridad,
la atención que necesitas y que mereces,
o que mi mente se aleja por las preocupaciones
y me olvido de disfrutar cada minuto que pasamos juntos…

Si un día eso sucede,
no dejes de decírmelo…

En un momento así,
necesitaré más que nunca tu sonrisa y tu mirada,
tu comprensión y tu paciencia…

Necesitare que me hagas saber que estoy haciendo algo mal,
pero seguramente necesitaré que me lo digas con dulzura,
sin rencores, sin enojarte conmigo
(aun que tal vez me lo merezca)…

Sé que será difícil,
y trataré de que jamás ocurra,
pero, si llega a pasar, no te alejes de mí,
porque me harás falta para recuperar mi alegría…

Si alguna vez encuentras que te cierro la puerta,
vuelve a tocar, insiste, derrúmbala si es necesario
y te aseguro que encontrarás a alguien,
que te necesita para volver a ser feliz…

Willy…