María pensó que sus padres no le darían permiso para irse de fiesta con unos amigos, de manera que les mintió y les dijo que iba al cine con una compañera.

Aunque se sintió un poco mal porque no les dijo la verdad, tampoco le dio muchas vueltas al
asunto y se dispuso a divertirse. La pizza estuvo bien y la fiesta genial: al final su amigo José que ya estaba medio borracho, la invito a dar un paseo, pero primero quiso dar una fumadita…

María no podía creer que él estuviera fumando eso, pero aún así subió al carro con él.
De repente José comenzó a propasarse. Eso no era lo que María quería del todo.

“Tal vez mis padres tienen razón” – pensó-; “quizás soy muy joven para salir así. ” “¿Cómo pude ser tan tonta?” “Por favor, José -dijo- llévame a casa, no me quiero quedar”.

Molesto, José arrancó el carro y comenzó a conducir a toda velocidad. María, asustada, le rogó que fuera más despacio, pero mientras más ella le suplicaba, más él pisaba el acelerador.

De repente, vio un gran resplandor. “Oh, Dios ayúdanos.

¡Vamos a chocar!

Ella recibió toda la fuerza del impacto, todo de repente se puso negro. Semi-inconsciente, sintió que alguien la saco del carro retorcido, y escucho voces: ¡llamen a la ambulancia! “Estos jóvenes están en problemas”.

Le pareció oír que había dos carros involucrados en el choque.

Despertó en el hospital viendo caras tristes.

“Estuviste en un choque terrible”, – dijo alguien –

En medio de la confusión se enteró de que José estaba muerto.
A ella misma le dijeron “María, hacemos todo lo que podemos, pero parece ser que te perderemos a ti también”.

¿Y la gente del otro carro? – Preguntó María llorando – “También murieron” le contestaron.

María rezó: “Dios perdóname por lo que he hecho, yo sólo quería una noche de diversión”.

Y dirigiéndose a una de las enfermeras pidió:

“Por favor, dígale a la familia de los que iban en el otro carro que me perdonen que yo quisiera
regresarles a sus seres queridos. Dígales a mi mamá y a mi papá que lo siento, porque mentí, y
que me siento culpable porque varios hayan muerto. Por favor enfermera, ¿Les podrá decir esto de mi parte?.

La enfermera se quedó callada, como una estatua. Instantes después, María murió.

Un hombre cuestionó entonces duramente a la enfermera:
“¿Porque no hizo lo posible para cumplir la última voluntad de esa niña?”

La enfermera miró al hombre con ojos llenos de tristeza, y le dijo:
“Porque la gente en el otro carro eran su papá y su mamá que habían salido a buscarla”.

Autor: Desconocido

Si esta historia toco tu corazón te agradeceré que lo puedas compartir con todos tus mejores amigos como señal de tu amistad, en estos momentos, y aunque estoy llorando, decidí compartir esta historia contigo.

Harías lo mismo ??? Yo se que si!!! Yo pensé en ti…

“El destino es un papel en blanco donde uno escribe su propia historia”

Recuerda siempre cuán importante es uno para nuestra familia, no hagamos sufrir a nuestra familia o lo que es peor perderlos como en esta historia, valoremos más a las personas que verdaderamente queremos.

Willy…