Algún día cuando mis hijos sean lo suficientemente grandes para comprender lo que motiva a un padre, yo les diré:

Te amé tanto para preguntas ¿dónde estuviste, con quién y a qué hora llegaste?

Te amé tanto para insistir que ahorraras dinero y compraras esa bicicleta tu mismo, aún cuando pensabas que podíamos hacer un esfuerzo y comprártela.

Te amé tanto que me quedé callado y dejé que tú mismo descubrieras que tu nuevo y mejor amigo era un interesado.

Te amé tanto que hice que regresaras es “Milky Way” a la tienda (mordido) y dijeras al cajero “Yo robé ese chocolate ayer y vengo a pagarlo”.

Te amé tanto que permití que vieras furia, desilusión y lágrimas en mis ojos.  Los niños deben aprender que sus padres no son perfectos.

Te amé tanto que dejé que asumieras la responsabilidad de tus actos aunque el castigo fuera tan severo que casi rompió mi corazón.

Pero más que todo, te amé tanto que dije NO cuando supe que podrías odiarme por eso.

Esas fueron las más difíciles batallas.  estoy contento de haber ganado, porque al final tu ganaste también.

Autor: Desconocido.