Difícilmente se nos pasa un día sin escuchar alguna queja de infidelidad, y dicen que cada hogar es un mundo. Pues si de “mundos” se trata, cuidamos celosamente el nuestro para que nadie nos lo dañe. No queremos sufrir ninguna infidelidad en nuestras vidas.

¿Por qué entonces permitimos que entre un extraño en nuestro mundo?


Cuando se piensa en la infidelidad inmediatamente nos viene a la mente las imágenes de dos cuerpos unidos en la clandestinidad, no nos detenemos a pensar que para ser infiel ya no es necesario salir de la casa a esos encuentros furtivos de sexo, la tecnología ha puesto la infidelidad al alcance de los dedos.


Se piensa erróneamente que si se tiene una “relación por Internet” no es infidelidad. ¿Cómo se llama entonces a los diálogos constantes que se desarrollan entre dos personas del sexo opuesto acerca del sexo? ¿Acaso no están poniendo en práctica los momentos de intimidad y pasión que comparten con el esposo? ¿Cómo se le llama al hecho de compartir cosas tan intimas con un hombre que no es el esposo?

Es triste saber que muchas mujeres aprovechan la ausencia de su pareja para encuentros que aparte de no ser reales, hacen que abandonen sus obligaciones de madre y esposa, olvidando por momentos a su propia familia y hasta olvidándose de si misma. Se conforma con escuchar lo que quiere, o lo que piensa que le “hace falta en su hogar y que el esposo ya no le da”.
Y así, sin darse cuenta, eso que pensaron era un juego, una entretenimiento, un “auxiliar’ para salir del aburrimiento que las envuelve tanto, que llegan incluso a sentirse enamoradas, sumergidas en un mar de confusiones, atrapadas en su propia infidelidad, que ya no saben como salir de todo eso.


Cuantas mujeres se encuentran atormentadas porque lo que empezó como una hermosa fantasía es ahora una horrible pesadilla. La mujer no puede realizar lo que ella llama “la oportunidad de ser feliz”, no puede dejar a sus hijos, a su esposo… pero tampoco puede dejar a su amante cibernético, quien le promete un mundo maravilloso, pero el tampoco deja a su familia.

Porqué entonces,
si cada hogar es un mundo,

nuestro mundo,
¿por qué lo profanamos,
permitiendo que entre el fantasma de la infidelidad?

 


¿Eres infiel si tu amante es sólo virtual? Sí, lo eres por cuanto permites a un desconocido que mancille la paz de tu hogar, aunque sea sólo en letras y por cámara. Sí eres infiel, eres cuando te acuestas al lado de tu esposo, pensando en las conversaciones candentes y el sólo pensar en ese amante que aún no has visto te enciende tus pensamientos y tus deseos y te hace desear que se llegue pronto el día para volver a verlo reflejado en una pantalla, con palabras zalameras, que al final, sólo quedan en eso, en palabras.


Mujer que estás en esa situación, pregúntate a ti misma si vale la pena poner en riesgo tu familia, tu estabilidad al lado de un esposo que aún con sus defectos es el padre de tus hijos, es la persona que escogiste para tu compañero de vida. Mira en tu entorno y descubre cuan afortunada eres al tener a tu familia, piensa en cuantas mujeres lloran la ausencia de un esposo, tú que lo tienes cuida y disfruta del calor sagrado de tu hogar.


Piensa, pregunta y responde tu misma a tus interrogantes:

1. ¿Abandonaría a mi familia, por alguien que no conozco?
2. ¿Es sincero cuando me dice que me ama?
3. ¿Es realmente quien dice ser?
4. ¿Qué espero de ese amor que solo conozco por lo que me dice en letras?
5. ¿Seré la única a quien le dice esas cosas lindas que me vuelven loca?
6. ¿Podré enfrentar el repudio de mi familia, si llegaran a enterarse de mi traición?


Estas y muchas otras preguntas existen, y muchas de ellas no tienen respuesta porque serán cosas que podrás responderte a ti misma cuando ya no puedas hacer nada por recuperar lo que estás perdiendo.

Ten una conversación contigo misma y decide lo mejor para ti, pero que no se te olvide que detrás de una infidelidad hay personas que te aman, hay personas que amas y a las cuales podrías acabar haciendo un daño irreparable. Pero sobre todo, piensa en ti misma, piensa en el daño de otros, se justa contigo misma y piensa si vale la pena perder lo que tanto amor y sacrificio te ha costado. ¡PIENSALO!

¿Eres infiel por Internet?

Autor: Amanecer cautiva del Amor