Los valores y principios aplicables a la fidelidad y la infidelidad son para los hombres y mujeres por igual.

Generalmente, cuando se habla de la infidelidad se piensa en el hombre, olvidando que para que haya un hombre infiel tiene que haber también una mujer infiel. (No concuerdo en esto con la autora)

Si bien el hombre suele ocupar el centro de las altas estadísticas de infidelidad, la mujer también puede caer en la infidelidad.


Este artículo es la continuación de: La infidelidad de los hombres.

Nos toca ahora analizar el porqué de la infidelidad de las mujeres:

¿Por qué son infieles las mujeres?

El deseo de encontrar el verdadero amor está siempre presente, ¿pero, acaso no lo hemos encontrado ya con nuestra pareja existente? Se dice que en el corazón no se manda, pero ¿qué hay de la razón? En el caso de la mujer infiel, al seguir y perseguir nuestros deseos estamos dañando nuestras vidas. Los números no son tan alarmantes en nosotras, pero las consecuencias sí son tan destructivas o más que cuando la infidelidad viene de un hombre. Especialmente si tomamos en cuenta las responsabilidades de las mujeres, que nos guste o no, son muchas más que las de los ellos.

El corazón de la mujer ha sido dotado de sentimientos puros y nobles, tiene una capacidad inmensurable para amar y perdonar. Pese a nuestra fortaleza, existe también una estadística de mujeres infieles; y aunque los hombres nos superan en número, sabemos que hay mujeres infieles que muchas veces no miden las consecuencias de a quien o cómo afectan sus acciones, arrastrando con ellas a inocentes al poner de manifiesto infidelidad, ambición y hasta maldades.


Pero veamos a quienes afecta la infidelidad de la mujer:


¿A quién afecta la infidelidad de la mujer?


¿A ella? ¿Al esposo? ¿A los hijos?

  • Por una parte están los hijos que muchas veces dejan abandonados.
  • Está ella misma, porque piensa sólo en la emoción del momento y se va pensando que por ser amada por el esposo será perdonada cuando a ella le de la gana regresar.
  • Por otra parte esta el esposo, quien hasta hace poco fue un hombre dedicado al cuidado de su esposa y sus hijos, ahora se ve solo.
  • Al sufrimiento del esposo se une el sufrimiento de la familia, hijos, padres, hermanos de ambos, quienes no la creyeron a ella capaz de tan tremenda traición…

Veamos las opiniones reales de mujeres infieles y de mujeres que nunca lo han sido y que aseguran que nunca lo serian.

La infiel, por hábito:

“Soy enfermera desde hace muchos años, la mitad o más de mi vida la he vivido en los hospitales, rodeada de hombres guapos e inteligentes, profesionales, muy a lo contrario de mi esposo, quien los fines de semana se dedicaba a beber y a ver televisión sin pensar que yo necesitaba atención. Esa atención la acabé encontrando en más de uno, lamentablemente mi infidelidad me llevó a ser una mujer promiscua, pensando que no le hacia daño a nadie, con aventuras cortas y otras que ni siquiera fueron aventuras, pensaba que sólo estaba ejerciendo un derecho a “vivir la vida” hasta que mi esposo se dio cuenta de todo.

Me vi sola, con la vergüenza y el repudio de la familia de el y de la mía, con el cargo de mis hijos, por mas que le pedí perdón no lo logre”

La infiel que busca pasión:

“Mi esposo era un hombre muy bueno y padre ejemplar, pero no apasionado, al menos no como cuando nos conocimos. Aunque siempre estaba pendiente de mis necesidades materiales y de las de nuestros hijos yo no me sentía plena sexualmente hablando, siempre limpiando, siempre cuidando de la casa, de los hijos y hasta de él. Me tenia que conformar con un “gracias” o con un regalo que me traía pero que yo lo sentía vacío. Un día lo conocí a un hombre que me miraba de una forma distinta, me miraba con deseo, primero fue la invitación a tomar un café, luego fueron los besos, y así llegamos a lo íntimo, a las relaciones sexuales. Cuando quise salir de eso, él me amenazó con decirle todo a mi esposo, mi esposo acabó enterándose y aunque me perdonó nunca pierde oportunidad de reprocharme que está conmigo por mis hijos, que se destruyó la imagen que tenía de mí y que nunca más me tendrá la confianza que me tenia”

La infiel por curiosidad:

“Siempre veía a mi vecina con su novio, la veía tan feliz, que me dio curiosidad saber el porqué ella siempre estaba alegre y yo siempre discutiendo con mi novio. Me hice amiga de los dos, de ella y del novio, no sé si inconsciente o conscientemente empecé a coquetear con él hasta que logré que me invitara a un café. Lo demás pasó muy rápido, creo que no nos cuidamos de donde tendríamos nuestro primer encuentro intimo (el único). El no se lo calló, dice que por lealtad se lo dijo a su novia, ella se lo dijo a mi novio y lo peor: se encargó de pregonarlo por todo el barrio y mi reputación se vio por los suelos hasta el extremo que tuve que irme a vivir a otro lado.”


Mujeres que nunca han sido infieles y que tampoco lo serían:


Caso 1:

“Mi esposo tiene sus ideas con las que yo muchas veces no estoy de acuerdo, pero sé que me ama tanto como yo a él, me apoya en todo y cuida de mí y de mi hijo. Consiente a mi madre como a la propia, no tengo nada que buscar en ninguna parte porque todo cuanto pueda necesitar lo tengo con él. Ser infiel, sería perder el respeto como esposa y como mujer que él siempre me ha demostrado. No me imagino estar en brazos de otro hombre, y aunque no faltan las tentaciones, las mujeres debemos ser inteligentes para saber alejarnos cuando sentimos peligro de caer en una tentación.”

Caso 2:

“Si yo le fuera infiel a mi esposo, estaría olvidando y hasta borrando los principios familiares y valores morales que aprendí en mi hogar. Estaría también poniendo a mi hija en el peligro de crecer como yo, sin mi padre, que aunque no lo extraño, sí me hubiera gustado por lo menos conocerlo. No me gustaría que mi hija creciera preguntándose donde está su padre. Pudiera incluso pasar que por ello perdiese a mi propia hija y condenarla a ella a crecer sin mí. Lo paso mal con tan sólo imaginarlo. Mi esposo no es el hombre perfecto, pero tampoco yo soy la mujer perfecta. El caso es que él es el hombre que escogí por esposo, y como dice mi esposo, si no estuviéramos destinados a vivir juntos por lo que nos quede de vida, Dios no nos hubiera unido.”

¿Por qué la mujer es infiel?

Al igual que para el hombre para la mujer tampoco existe excusa para ser infieles, porque muchas mujeres también salen a buscar lo que no se les ha perdido, y se largan con el primer fulano que se les cruza por enfrente y que a su vez, también es casado o simplemente un mantenido que se entretiene y resulta un ayudante muy bueno para gastar lo que la mujer, al irse también, se llevó sin importarle que deja a sus hijos sin nada. Y ella, la mujer casada que se atrevió a profanar el santuario de su hogar, también paga las consecuencias.

Todos los casos son diferentes, pero al final la infidelidad siempre tiene sus consecuencias, no importan las excusas que se den, después de una infidelidad la mujer queda colocada con el estatus de traicionera. Muchas veces es infiel con alguien que también es casado, la gran diferencia entre el hombre y la mujer infiel, es que el hombre lo hace por diversión, por tener alguien con quien salir de la rutina, mientras que la mujer casada piensa en hacer una nueva vida con el amante. La mujer es “más conservadora” no lo dice y no lo cuenta tan abiertamente, muchas veces con la única intención de no verse descubierta porque muy en el fondo sabe todo lo que pone en riesgo.


¿Vale la pena entonces ser infiel? Muchas mujeres dirían que no, pero algunas otras contaran las “tragedias” que viven con un esposo al que ya no aman o con el que no se sienten amadas. las opiniones varían de una a otra.

Autor: Amanecer cautiva del Amor