Si tu autoestima está en uno sobre diez, sólo sabes ceder y decir sí y buscas complacer a todos, medita este pensamiento: “Hay una cosa que ni siquiera Dios puede hacer y es agradar a todo el mundo”. Anthony de Mello.

Si quieres seguir con tu papel de mártir o de víctima, no te valores y ejerce de cojín para que todos se recuesten.

Luego quéjate de los demás porque nadie te compadece a ti que eres el bobo, perdón, el “bueno” del paseo.

Pero si lo deseas comienza a quererte, hazte respetar, di NO cuando sea necesario y ámate para poder amar y ser amado.

No pretendas agradar a todo el mundo y piensa en ti mismo, convencido de que no es egoísmo sino autoestima.

Tienes derecho a ser feliz mientras no hagas infelices a los demás. Tienes derecho a disfrutar la vida.

¡Ojo! Dios no quiere que seas infeliz por hacer felices a otros. Dios quiere que ames a los demás como a ti mismo. ¿Cómo podrás amarlos si te menosprecias?  Amate y ama…!!