La niña llegó a la casa atrasada para la cena. Su madre intentaba calmar al padre nervioso mientras le pedía explicaciones sobre lo que había pasado.

La niña respondió que había parado para ayudar a Janie, su amiga, porque ella se había caído de la bicicleta y ésta se había roto .

– “¿Y desde cuándo sabes arreglar bicicletas ?” -Preguntó la mamá.

– “¡ Yo no sé arreglar bicicletas !” – Dijo la niña.

 
– “Yo solo paré para ayudarla a llorar”.